viernes, 14 de febrero de 2014

Tema 1: Aprender y enseñar. Una Mirada desde la Psicología

Tema 1: Aprender y enseñar. Una mirada desde la Psicología:


1.       Introducción:
Sociedades complejas implican una formación/educación compleja. En estas es necesario que los niños aprendan a desarrollar unas capacidades y alcanzar unos objetivos. Cuanta mayor sea la complejidad de los aprendizajes mayor será el tiempo necesario para adquirirlos (de ahí que en nuestra sociedad la educación obligatoria sea de los 6 a los 16 años, aunque muchos son los que continúan su formación hasta los 25 –licenciados, graduados, etc.- ) se puede decir que la educación en estas sociedades es muy compleja.
2.       ¿Por qué sólo los humanos tenemos enseñanza?:
Por enseñanza entendemos el conjunto de actividades de los miembros de una comunidad o grupo social encaminado a transmitir conocimientos culturales a otros miembros de esa cultura. Esta transmisión cultural se concreta en:
Ø  Unos comportamientos que son aprendidos por todos los individuos que son considerados normales.
Ø  Los comportamientos que manifiestan los miembros jóvenes del grupo tras el aprendizaje han de ser similares a los de los adultos.
Ø  Como consecuencia de la enseñanza, las tradiciones culturales deben mostrar una acumulación de modificaciones a lo largo de generaciones.
Para que exista enseñanza o instrucción intencional es necesario que el que enseña quiera que el aprendiz aprenda algo, y no sólo que haga algo. Este matiz es crucial porque resalta la diferencia entre humanos y primates no humanos a la vez que define la característica esencial de lo que significa enseñar.
¿Por qué sólo los humanos tienen la capacidad de enseñar? La respuesta debemos buscarla en las capacidades cognitivas de los humanos. No es que todo se reduzca a la inteligencia sin más, sino a un tipo determinado de inteligencia. Los primates no humanos tienen dos grandes limitaciones psicológicas: no son capaces de recuperar sus representaciones mentales a voluntad, y mucho menos de operar con representaciones de tipo simbólico y carecen de habilidades sociales cognitivas (dominadas muy tempranamente por los humanos antes de la escolarización).
Tras la realización de un estudio que comparaba a humanos (bebés de 2,5 años ) con chimpancés (de unos 10 años) y orangutanes (de 6 años) llegaron a la conclusión de que los niños eran sistemáticamente superiores a los primates en todas aquellas operaciones que requerían capacidades cognitivas sociales[1], adquiridas por los niños casi sin esfuerzo. Los niños aprenden muy temprana y fácilmente a imitar a los adultos. Estas capacidades cognitivas, en apariencia muy simples, son claves para operar de forma adecuada en un entorno social.
De acuerdo con D. Premack y A.J. Premack los animales protegen a sus crías, les ayudan, pero no tienen una pedagogía porque para ello necesitarían tener una representación mental del comportamiento que se debe ejecutar, comparar la conducta actual con la representación que tienen y entrenar a la cría para que se ajuste a la representación que tienen en su mente, además de no tener las habilidades cognitivas sociales anteriormente expuestas.
3.       El desarrollo de la capacidad de aprender:
Según Tomasello, podemos distinguir tres etapas en el aprendizaje cultural entendidas como tres formas progresivamente más complejas de poder aprender: 1. Aprendizaje por imitación. 2. Aprendizaje por instrucción. 3. Aprendizaje por colaboración.
Ø  Aprendizaje por imitación: este autor distingue la imitación de la emulación (con la emulación se reproduce la conducta de otros, pero no se comprende su meta). Para que haya imitación se requiere comprensión de la intención del modelo. Este aprendizaje emerge hacia el final del primer año de vida, y se va consolidando a partir del segundo año. Cuando imitan, no sólo repiten acciones o verbalizan lo que han oído, sino que además entienden que los adultos tienen una intención al hacer esas acciones y son capaces de captar esa intención. Esa capacidad psicológica hace  que durante el segundo y tercer año de vida se produzca una explosión de los aprendizajes en todos los campos.
Ø  Aprendizaje por instrucción: es una forma de aprendizaje más elevada que la anterior, y viene posibilitada por el avance sociocognitivo que se produce hacia los 4 años. Por ello no es casual que a partir de los 4 años se considere en muchos países que los niños son capaces de aprender de los profesores (escolarización).
Tomasello recoge una serie de manifestaciones que indican esta nueva capacidad de aprender: 1. Aprender a seguir reglas específicas que los adultos les han enseñado para solucionar un problema. 2. Usar reglas sociales y morales de comportamiento, de forma que pueden comenzar a inhibir su comportamiento, planificar actividades futuras, etc. 3. Regular la impresión que causan en los demás y adaptar su comportamiento para causar buena impresión. 4. Utilizar expresiones del tipo “el piensa que yo pienso X”.
Así, los niños aprenden a partir de instrucciones explícitas de los adultos. En un momento posterior los niños podrán realizar esas operaciones de comparación entre las reglas aprendidas y lo que ellos están haciendo, actuando en consecuencia. Un logro sociocoginitivo básico de esta edad es la comprensión que empiezan a mostrar los niños de que otros humanos tienen estado mentales diferentes a los suyos. En este momento los niños no son sólo conscientes de que los demás tienen ideas sobre objetos y acontecimientos, sino además de que es posible que esas ideas sean erróneas aunque el que las tiene pueda pensar que son verdaderas.
Ø  Aprendizaje por colaboración: es el tipo de aprendizaje cultural más elevado. Lo que se da en este aprendizaje es un aprendizaje conjunto (no hay maestro y novato). Ninguno de los participantes conoce la respuesta/solución por anticipado, sino que la solución es nueva. Los preescolares trabajan en grupo, pero no cooperan. Este aprendizaje comienza con los 7-8 años. Lo nuevo es la conciencia de que lo que se aprende no es algo que alguien sabía ya, sino algo que los participantes conocían parcialmente pero no en su totalidad. Esta conciencia es lo que posibilita aprender por colaboración.

4.       Tipos de enseñanza:
Todas las culturas tienen una educación formal aunque algunas circunscriben la educación formal a unos pocos contextos. Kruger y Tomasello apoyan esta afirmación identificando 3 procesos de instrucción intencional diferentes y proporcionando evidencias de que todas las culturas muestran en algún grado esos 3 procesos. Ambos sostienen que lo que varía dentro y entre las culturas son tanto las creencias de los adultos acerca de cómo el aprendizaje de los niños tiene lugar, como las creencias acerca del grado en que es necesaria una instrucción específica. Así estos autores distinguen 3 tipos de creencias adultas sobre el aprendizaje. Estas creencias conllevan tres niveles distintos de implicación adulta en la enseñanza y tres formas distintas de enseñanza.
Ø  Enseñanza mínima: los adultos piensan que la naturaleza proporciona lo necesario para que los niños aprendan, por lo que la participación adulta no es necesaria. Ahora bien, si su creencia resulta inadecuada para el caso concreto que habían previsto, entonces los adultos tratan de asegurarse intencionalmente de que los niños aprendan. Ejemplos: cuando los niños aprenden a andar.
Ø  Enseñanza guiada: los adultos piensan que los niños necesitan guías para aprender tareas complejas o valiosas. Se cree que la participación adulta facilita o posibilita la adquisición de las habilidades más rápidamente o de forma más eficiente. En el proceso de interacción y enseñanza, los niños consideran a los adultos como expertos y les prestan atención, mientras los adultos valoran la productividad o la ejecución del niño. Es intencional porque los adultos esperan que el niño aprenda, y son conscientes de que ellos mismos deberían intervenir para producir buenos resultados. Ejemplos: cocinar, limpiar, etc.
Ø  Enseñanza diseñada: hay situaciones en que los adultos crean situaciones de enseñanza específica, de forma que las habilidades se aprenden con unos ciertos estándares. Los adultos son conscientes de que los niños solos nunca serían capaces de controlar estas habilidades por sí mismos. Por ello los adultos diseñan ambientes especiales de aprendizaje, materiales específicos y formas sistemáticas de comunicar la información. La enseñanza en este caso es claramente formal.
La diferencia fundamental entre este tipo de enseñanza y los anteriores es que en éstos no hay un diseño específico de la enseñanza. Por el contrario en la diseñada las situaciones son específicas. Todas las culturas tienen este tipo de enseñanza diseñada en algunos dominios especialmente valiosos. Ejemplos: sociedades más tradicionales y menos desarrolladas: enseñar a los miembros más jóvenes a cazar o a navegar en canoa. Por el contrario en otras sociedades avanzadas como la nuestra la enseñanza diseñada ocupa un amplísimo espacio de tiempo. Cuanto más compleja se hace una sociedad y más difícil es aprender su cultura, más largo y complejo es el período de enseñanza diseñada.
En cuanto a la perspectiva psicológica, la enseñanza supone procesos complejos de tipo social y cognitivo. Para ser efectivo el profesor debe: 1. Tener una representación mental clara de la meta o aprendizaje final que sus alumnos deben alcanzar. 2. Valorar en qué medida los alumnos van aproximándose a esta meta, y 3. Ir integrando de forma continua ambos aspectos proporcionando las ayudas y retroalimentación adecuada para conseguir la progresión hacia la meta deseada. Los alumnos cuando estudian los conceptos anteriores van formando una representación mental que no es idéntica a la del profesor. Debido a esto, el profesor debería desdoblarse y acercarse a estas representaciones mentales de los alumnos, de forma que va salvando las distancias entre ambas representaciones. Este es el núcleo psicológico del proceso de enseñanza. Aquí es donde radica la complejidad del proceso. En este proceso también se pueden dar malentendidos, cuando el profesor cree erróneamente que el alumno tiene una representación mental similar a la que él mismo tiene en su mente. Cuando esto ocurre, la comunicación inherente a todo proceso de enseñanza se interrumpe. El resultado es que el aprendizaje del alumno se distorsiona sin que el profesor llegue a darse cuenta. Otra idea clave es que el proceso de instrucción debe ser diferente para distintos tipos de tareas. Ejemplo: si se trata de enseñar cómo hacer algo debe hacerse con demostraciones físicas, monitorización y la retroalimentación sobre lo que el alumno va haciendo.
5.       Aprender y enseñar: construir y comunicar representaciones mentales
El aprendizaje se puede definir como la formación de representaciones mentales que permiten al aprendiz actuar en un medio ambiente de una forma nueva. Enseñar implica ser consciente de las representaciones mentales que tiene el aprendiz, de las representaciones de quienes se quieren comunicar y embarcarse en una serie de acciones para lograr que el aprendiz llegue a formar las nuevas representaciones mentales deseadas o previstas. En resumen, lo que se aprende y lo que se enseña son representaciones mentales. Más aún, los sistemas educativos están pensados para enseñar a los niños y jóvenes un tipo especial de representaciones mentales que se consideran importantes en una cultura.
Ø  ¿Qué son y para qué sirven las representaciones mentales? El término representaciones mentales designa las ideas, datos, recuerdos, procedimientos, etc. que las personas vamos adquiriendo, todo lo cual designamos como conocimiento. Podemos construir representaciones porque el entorno tiene unas propiedades que nosotros podemos captar, y porque los humanos tenemos capacidades o habilidades que nos permiten captar esas propiedades.
La ventaja de las representaciones mentales de los humanos frente a la de otros animales es que podemos operar con ellas sin necesidad de operar directamente con el mundo al que las representaciones hacen referencia. Esta posibilidad de operar virtualmente con objetos y eventos es lo que da potencia y utilidad a las representaciones. Cuanto más abstractas, flexibles e independientes del entorno concreto sean las representaciones, más potentes serán porque nos permitirán operar en mayor número de entornos.
El entorno raramente proporciona toda la información necesaria para que formemos nuestras representaciones. Es normal que el entorno presente cierto grado de indeterminación, de forma que debamos activar alguna representación anterior para combinarla con la información que obtenemos de la situación actual a fin de entenderla.
Las representaciones mentales son el producto de almacenar y elaborar información a partir de nuestra interacción con el entorno y de operar a partir de esas representaciones. Las representaciones nos permiten operar de forma virtual con el entorno sin necesidad de actuar directamente, de ahí deriva su potencia. El entorno rara vez está bien determinado, por eso nuestras representaciones son el producto de la combinación de la información actual y de la almacenada previamente.

Ø  Tipos de representaciones mentales: no sólo los humanos tenemos representaciones mentales, también los animales las tienen. La clasificación de las representaciones mentales formulada por Kintsch, distingue cinco niveles representacionales que van de mayor a menor complejidad. De todas, sólo las tres últimas son exclusivamente humanas:
v  Representaciones procedimentales y perceptivas directas: son representaciones que nos permiten reconocer determinados patrones perceptivos o realizar determinadas acciones de tipo sensoriomotor. Se aprenden por repetición y reforzamiento. Las compartimos con el resto de animales, especialmente con los mamíferos. Así podemos reconocer objetos y personas.
v  Representaciones episódicas: son representaciones de acontecimientos de los que se ha tenido experiencia directa, los cuales guían acciones futuras y anticipan cambios en el ambiente. Estas se aprenden por experiencia, pero de manera incidental (no intencional). Todos los mamíferos superiores tienen una capacidad notable de memoria episódica (de la que se sirven sus entrenadores para enseñarles multitud de acciones).
v  Representaciones no verbales, icónicas y mediante la acción: son representaciones de carácter sensorimotor. Ejemplo: cerrar la mano con el pulgar hacia arriba, indicando que uno está con el ánimo alto o que las cosas van bien. Estas representaciones son claramente simbólicas porque asignan significado a una acción o un objeto. Son específicamente humanas y surgen relativamente pronto (4 años). Estas representaciones son relativamente fáciles de aprender, posiblemente por su carácter analógico con la realidad. Las culturas están llenas de acciones simbólicas de este tipo.
v  Representaciones oral-narrativas: son verbales pero no abstractas. El relato que nos hacemos a nosotros mismos de las cosas que nos van pasando en la vida son representaciones de este tipo. Ejemplo: las historias que los padres cuentan a los hijos acerca de lo que le pasó a tal o cual niño cuando hizo esto o aquello. En todos los casos cuenta con una estructura lineal (comienzo, desarrollo y desenlace). Estas representaciones contribuyen a dar coherencia a lo que ocurre a nuestro alrededor y nos ocurre nosotros mismos. La vida de otras personas y nuestra propia vida nos resultan comprensibles cuando somos capaces de representárnoslas como una narración coherente.
v  Representaciones abstractas: estas se refieren a categorías abstractas, formas de pensamiento lógico, deducciones, cuantificaciones, etc. Los símbolos abstractos son el producto de creaciones humanas tales como el lenguaje escrito, los mapas, las representaciones gráficas. Estas representaciones surgieron con las grandes civilizaciones y supusieron un avance increíble porque los humanos no dependían ya de la transmisión oral individuo-individuo, sino que se podía almacenar conocimiento.
Los sistemas educativos se inventaron sobre todo para transmitir el uso y facilitar el aprendizaje de estos sistemas simbólicos externos (escritos) y esta otra forma de pensamiento a las nuevas generaciones. Comprender las representaciones lleva un largo tiempo, y depende de costosos procesos de categorización, cuantificación y razonamiento. Este el ámbito específico de la educación formal. Los humanos somos capaces de formar y aprender los cinco tipos de representaciones anteriores, asimismo, podemos redescribir representaciones de un nivel inferior en otras de nivel superior.


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