Tema 7: Análisis psicológico de la práctica educativa:
El objetivo del capítulo es
proporcionar a los lectores un marco desde el que poder analizar la práctica
educativa (lo que sucede entre alumnos y profesores cuando acometen tareas
instruccionales. Esa práctica se suele dar por algo conocido, al fin y al cabo
todo el mundo tiene una intensa experiencia de los que ocurre en las aulas. Ese
conocimiento intuitivo es insuficiente e impreciso y poco útil para alimentar
el desarrollo profesional de los docentes.
1. ¿realmente
es posible acceder a lo que ocurre en el seno del aula?
Sí, ya que podemos efectuar un
análisis de manera rigurosa y válida de lo que allí acontece. Para ello hay que
resolver dos problemas: 1. Hay que determinar cómo segmentar lo que se observa,
dando por hecho que ni todo puede analizarse a la vez ni todos los segmentos
son relevantes. 2. Es necesario aclarar en qué cabe fijarse una vez
identificados los segmentos apropiados.
Ø Unidades
de análisis: secuencias de tres movimientos (apertura, reacción y cierre) se
repiten cíclicamente a lo largo de las
interaciones entre alumnos y profesores. De ahí que cada una reciba el nombre
de ciclo comunicativo o de enseñanza. Como consecuencia de ello, un alumno
acostumbrado acabará sabiendo cuándo puede hablar, con qué actitud debe
hacerlo, etc. A grandes rasgos se puede decir que la práctica educativa se
organiza mediante una sucesión más o menos afortunada de estos ciclos de
enseñanza. (ejemplo en la página 222).
A los segmentos
más amplios, compuestos a su vez de un número concreto de ciclos, se les
denomina episodios.
Para el segmento
constituido por una secuencia de episodios, Jay Lemke propuso el término “estructuras típicas de
aula” o “actividades típicas de aula” (ATA). Este término servía para referirse
a actividades como explicar nuevos contenidos, revisar tareas, leer
colectivamente un texto, etc.
La práctica
educativa parece poder descomponerse en un cierto número de segmentos de
distinta amplitud que casan entre sí. Una unidad didáctica está compuesta por
un cierto número de sesiones que a su vez integran un cierto número de ATA,
compuestas por diferentes episodios que se despliegan a través de un conjunto
limitado de ciclos de enseñanza. De esta forma podemos analizar una práctica
concreta, un ciclo, un episodio, un ATA o una Unidad.
Ø ¿qué
merece la pena observar? Una vez considerado un determinado segmento se nos
plantea el problema de determinar qué es lo que merece la pena analizar o
caracterizar del segmento por el que
estamos interesados. En términos generales quienes se han dedicado a esta labor
se han preocupado de las siguientes cuestiones:
1.
Valorar la calidad de los logros alcanzados en el segmento estudiado.
2.
Estimar el nivel de participación de los alumnos
en generar esos logros, lo que depende del tipo de ayuda proporcionada por el
profesor. Existen distintos tipos de ayudas. Las invasivas, que consiste en
ofrecer ayudas que aportan parte del contenido, de forma que se garantiza que
el alumno alcance de manera rápida la respuesta (son muy frecuentes) y las no
invasivas, que son ayudas libres de contenido que sirven principalmente para
clarificar qué se le está pidiendo al alumno.
3.
Identificar los patrones (y sus variantes) que
ordenan la actividad de los participantes en los diferentes segmentos.
2. Ejemplo
I: el caso de las lecturas colectivas:
Una de las actividades más
típicas que tienen lugar en el desarrollo de una unidad didáctica consiste en
plantear una lectura a los alumnos. Es lo que se llama ATA de lectura colectiva
(cuadro de patrones de los ATA de lectura colectiva p. 231) el patrón más común
es el más simple.
A lo largo de los distintos
episodios de la lectura se suceden una serie de ciclos de enseñanza que aunque
adopten una estructura clásica (apertura, reacción, cierre) lo hacen con
versiones muy diferentes:
Ø IRE:
es la variante más tradicional, consisten en que el profesor haga una pregunta
o Indagación simple, para la que
basta con recuperar una Respuesta
también simple, que es finalmente objeto de Evaluación.
Ø IRF:
hay una Indagación por el profesor
que requiere un complejo proceso de elaboración para responder. Asimismo,
resulta necesaria una evaluación igualmente compleja o Feedback, en la que se
retoma o reformula lo que se hubiera generado, y no simplemente se juzga si
está bien o mal.
Ambas variantes (IRE y IRF) son
de corte tradicional en cuanto a la estructura de participación, pero
proporcionan guías muy diferentes para la acción. En el IRE el alumno debe acertar la
respuesta, mientras que en el IRF debe ser quien elabore la respuesta. El IRE
se centra en recuperar piezas de información, mientras que el IRF se debe
organizar e integrar la información en los conocimientos.
3. Ejemplo
II. La explicación verbal: cómo se ayuda a interpretar.
Las explicaciones verbales suelen
ocupar un papel diferente según sea el curso, la materia, el estilo del
profesor, etc. Independientemente de estas variaciones, hay unas
características que le son inherentes. Estas explicaciones suelen contar de
tres episodios que se interrelacionan en grado variables según la pericia de los
profesores.
Ø Lo
dado: episodio dedicado a crear una base para la comunicación ulterior. Este
episodio ayuda a convertir al alumno en un interlocutor genuino, alguien que
comparte ciertos valores y conocimientos con quien se dispone a hablar.
Ø Lo
nuevo: episodio destinado a la presentación de la información que se supone
desconocida a los alumnos. los profesores tratan de aportar un orden y
organización en las ideas que presentan.
Ø La
evaluación: los profesores tratan de cerciorarse de que lo nuevo se va convirtiendo
en algo dado, lo que justifica la presentación de ideas.
Los profesores inexpertos o
principiantes no suelen cumplir con los tres episodios anteriores. En cambio
los más expertos sí que suelen cumplir con todos ellos
4. ¿Por
qué estos análisis pueden ser importantes?
Porque cualquier novedad que se
nos ocurra suscitar en la práctica debe
tomar como punto de partida lo que ya se viene haciendo en ella. El
conocimiento de la práctica es vital para entender las necesidades pueden experimentar
a la hora de asumir una innovación. Hemos de considerar al mismo tiempo las
necesidades de los alumnos y las de los profesores. Debemos tener en cuenta ambos colectivos y
sus necesidades a la hora de intentar implementar innovaciones en la práctica
educativa, ya que de otro modo los cambios introducidos serían inviables o
irrelevantes. El conocimiento de la práctica es indispensable en la formación
de los docentes.
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